Historia de la navegación: españoles y japoneses

Cualquier persona mínimamente observadora podrá percatarse de la abundante presencia de ciudadanos japoneses paseando por las calles de Sevilla, cámara en mano, sempiterna la sonrisa. Lo cierto es que esta atracción japonesa por la ciudad hispalense viene de antiguo: concretamente, habría que remontarse a principios del siglo XVII para dar testimonio de la primera vez que una expedición japonesa navegó por el río Guadalquivir.

Los contactos entre españoles y japoneses se remontan a 1549, cuando jesuitas y franciscanos arribaron al archipiélago nipón con el objeto de evangelizar a la población y extender el mensaje de Dios en el territorio del Sol Naciente. El Catolicismo encontró una buena acogida en estas gentes, y las conversiones fueron muy numerosas.

Estatua de Hasekura Tsunenaga en Sanlúcar de Barrameda

Estatua de Hasekura Tsunenaga en Coria del Río

Tanto fue así, que el Gran Shogun de Edo (el Emperador absoluto del Japón), llegó a ver el Catolicismo como una amenaza, y prohibió su culto, torturando y ejecutando a un número nada desdeñable de japoneses conversos.

En 1609, el gobernador español de Filipinas, Rodrigo de Vivero, partía hacia Nueva España (actual México), pero las naves fueron sorprendidas por una terrible tormenta, y su expedición naufragó, desembocando en las costas japonesas. 317 náufragos españoles y tagalos (indígenas filipinos) fueron atendidos con gran hospitalidad por los japoneses.

Los lugareños trasladaron a los supervivientes en presencia del Gran Shogun, en la entonces capital japonesa, Edo. El soberano nipón, enterado de la grandeza y del magnífico imperio de Su Majestad Católica, Felipe III, propone a Rodrigo de Vivero establecer relaciones comerciales con España y sus colonias de Filipinas y Nueva España.

El Emperador encargó al samurái inglés William Adams la construcción del barco San Buenaventura, para que los españoles pudieran regresar a su destino. A su llegada, en 1611, Rodrigo de Vivero dispuso todo lo necesario para devolver el favor a sus socios japoneses, enviándoles un cargamento de oro, plata, y 4.000 ducados para saldar sus deudas y sufragar la construcción de la embarcación que los trajo de vuelta.

Mientras, en Japón, el franciscano Fray Luis de Sotelo convenció al señor feudal de la ciudad-fortaleza de Sendai, Date Masamune, para que éste enviara una embajada al Papa de Roma, y también a España. La expedición ‘Keicho’ contó con la ayuda del reputado marino español, Sebastián Vizcaíno, construyéndose un galeón de 500 toneladas de peso, bautizado como Matsu Maru por los japoneses, San Juan Bautista por los españoles.

Al frente de esta misión, el señor feudal de Sendai nombró al samurái Hasekura Tsunenaga, un auténtico héroe de guerra. A éste le acompañaba una comitiva de 150 japoneses más, además de 25 españoles, con Vizcaíno al timón. Una vez zarpó el San Juan Bautista, el señor de Sendai, recién convertido al Catolicismo, se puso a perseguir sin piedad a budistas y sintoístas en su circunscripción territorial, en contra las directrices del poder central japonés.

La primera escala fue Acapulco (México). Allí, fueron recibidos por el virrey Guadalcázar, y 68 japoneses fueron bautizados. La segunda escala sería Sanlúcar de Barrameda, a finales de septiembre de 1614, siendo maravillosamente recibidos por el duque de Media Sidonia, quién además aparejó dos galeras para que la expedición navegara río arriba hasta Coria del Río, por entonces un importante puerto del Guadalquivir.

En Coria del Río, con una población de unos 2.000 habitantes, fueron recibidos por las autoridades sevillanas. Los japoneses quedaron fascinados con esta modesta localidad, que se dedicaba fundamentalmente a la pesca fluvial, la cría de caballos, y a la agricultura en huertos de modesta importancia. Para ellos, era el paraíso terrenal, un lugar donde podían manifestar su nueva fe sin cortapisas, ya que el furibundo Gran Shogun perseguía al Catolicismo sin descanso, situación que se prolongó hasta bien entrado el siglo XIX.

Así las cosas, un grupo de japoneses decidieron quedarse a vivir en Coria del Río. Casaron con corianas y tuvieron descendencia mestiza, que aún hoy es reconocible en los habitantes de la localidad sevillana, debido a la persistencia de rasgos asiáticos en ellos.

Como los apellidos japoneses eran de difícil aprendizaje y pronunciación para los corianos y corianas, se adoptó comúnmente el apellido ‘Japón’, que también persiste hoy día en, aproximadamente, unos 650 ciudadanos de esta localidad. Ya en época contemporánea, se erigió una estatua al samurái Tsunenaga en la plaza Carlos de Mesa, para conmemorar esta curiosa expedición.

Descubriendo la exposición permanente V – Catalina de Erauso, LA MONJA ALFÉREZ

Esta es la historia de una mujer en un mundo de hombres. Pero Catalina de Erauso (Araujo) no era una mujer cualquiera. Nacida en San Sebastián en 1592, 100 años después de la llegada de Cristóbal Colón a las orillas del Nuevo Mundo, mostró desde edad temprana su temperamento y disposición por la dura vida de soldado. Poseedora de un carácter irascible y violento, esquivó la vida conventual que sus padres habían planeado para ella , y disfrazada de hombre, consiguió embarcarse en Sanlúcar de Barrameda hacia el Perú, donde combatió en guerras a las órdenes de distintos capitanes.

Su destreza y valor en el combate contra los temibles guerreros mapuches de Chile, le valió para alcanzar el grado de alférez. Su aspecto, como tendréis ocasión de comprobar, le permitía pasar por hombre sin ningún problema.Además, su comportamiento pendenciero y

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agresivo, propio por otra parte de la soldadesca, contribuían a facilitar el engaño del alférez Doña Catalina. Si a esto le sumamos algunos testimonios, incluidos los suyos propios, que relatan acerca de su inclinación sexual hacia las mujeres, podremos comprender cómo pudo pasar desapercibida en un mundo tan rudo y salvaje como el de los soldados españoles del siglo XVII.

Pero sus arrebatos de ira no tardarían en causarle problemas serios. En 1623, y tras una trifulca, Catalina fue detenida por las autoridades de Huamanga (Perú). Para evitar su ajusticiamiento, confesó al obispo Agustín de Carvajal su condición de mujer virgen, con la esperanza de conseguir clemencia. El obispo la convirtió en su protegida y la envió de vuelta a España, donde el rey Felipe IV la llamó ‘monja alférez’, por haber estado recluida en un convento cuando era niña, y le permitió utilizar su nombre masculino. En una visita a Roma, el pontífice Urbano VIII también autorizó y dio por bueno su ‘cambio de sexo’.

Catalina pasaría sus últimos  veinte años en México, regentando un negocio de transporte de mercancías. Falleció a los 58 años, con las botas puestas, durante el transcurso de un envío a la ciudad de Veracruz. No obstante, su memoria aún vive hoy en el Pabellón de la Navegación … ¿te atreverás a sostener la mirada a la dura y peligrosa monja alférez?

Entrevista al director de “TITANIC the exhibition”

Luis Ferreiro explica a los periodistas las claves de la exposición "TITANIC the exhibition"

Luis Ferreiro explica a los periodistas las claves de la exposición “TITANIC the exhibition”

 

 

Luis Ferreiro es el joven director de exposiciones de la empresa Musealia Entertainment S.L., una empresa que gestiona exposiciones de éxito y fama internacional como “Human BODIES” o la aclamada “TITANIC the exhibition”. Nos atiende en Sevilla en una de sus múltiples visitas de control del desarrollo de la exposición, donde tenemos ocasión de hablar de varios aspectos relacionados con la muestra. Os dejamos aquí con la entrevista:

  • ¿Cuál crees que es la clave del éxito de TITANIC THE EXHIBITION?

Creo que la clave de la exposición es que es emocionalmente interactiva. Esta es una historia escrita con el lenguaje más universal que conoce el ser humano: los sentimientos. Y la exposición está hecha con ese mismo lenguaje. A pesar de los casi 200 objetos originales que se muestran, o las impresionantes recreaciones de partes interiores, creo que lo más importante de la exposición no es nada que se pueda ver o tocar. El algo que se siente al visitar, es esa sensación de empatía profunda. De alguna manera, cuando estamos dentro de la exposición, estamos en el Titanic. Lo sentimos, lo vivimos, y también lo sufrimos.

  • ¿Cuáles son los objetos inéditos que se exponen por primera vez en la muestra de Sevilla?

En Sevilla, por primera vez a nivel mundial, se exponen 2 objetos en los que hemos trabajado durante años para poder preservarlos y, finalmente, conseguir que fueran expuestos. El primero de ellos es una etiqueta postal, de las muy pocas que han podido recuperarse. Nos sirve como homenaje a los 5 encargados del departamento postal del Titanic, que lucharon para intentar salvar la correspondencia, a pesar de que en pocos minutos murieron.

El otro objeto es un telegrama original enviado desde la Embajada Española en los Estados Unidos al Carpathia, preguntando por el estado de uno de los pocos pasajeros españoles del Titanic, Víctor Peñasco. Éste había muerto, y podemos mostrar finalmente este telegrama en la misma vitrina donde se muestra otros objetos originales de este pasajero. Se trata de la pequeña conexión española dentro de la exposición, que para nosotros es muy importante.

  • ¿Cómo has encontrado las instalaciones del Pabellón de la Navegación?

Las instalaciones del Pabellón de la Navegación son magníficas. Es una auténtica maravilla poder trabajar en ellas. Están diseñadas con todas las necesidades que requeriría cualquier exposición itinerante de nivel mundial. Su ubicación es estratégica dentro de la ciudad, y además nos permite realizar entradas combinadas con la exposición permanente del Pabellón, de la que soy un profundo admirador.  Con todo, para nosotros, lo mejor ha sido poder trabajar y colaborar con todo el equipo humano del Pabellón de la Navegación y de EMPRESA PÚBLICA DE GESTIÓN DE ACTIVOS. Es un equipo humano brillante, lleno de talento y extremadamente trabajador. El espectacular inicio de la exposición no hubiera sido posible sin todos ellos.

  • ¿Qué respuesta esperas de Sevilla y qué supone el paso de TITANIC por esta ciudad?

Esperamos que Sevilla, como todas las demás ciudades donde hemos estado, sean decenas de miles las personas que se embarquen en la exposición, y conozcan así la verdadera historia del buque. Para nosotros es un gran placer poder abrir, al fin, en Sevilla. Es una de las ciudades más importantes de España y siempre nos había hecho mucha ilusión poder venir. Estamos seguros de que los sevillanos se emocionarán y disfrutarán de este gran evento cultural en la misma medida que lo han hecho en ciudades como Estocolmo, Berlín, Copenhague, Frankfurt o Barcelona.

  • ¿Nos adelantas algo de las sorpresas anunciadas de cara a la campaña de Navidad y Fin de Año?

Estamos trabajando en una serie de actividades a desarrollar durante los próximos seis meses en Sevilla, desde conferencias, concursos, cenas temáticas y actividades hasta colaboraciones y promociones con distintas entidades hispalenses. Haremos todo lo posible por llevarlas a cabo y que el mayor número posible de personas puedan disfrutar de éstas.

“Titanic The Exhibition” una realidad en Sevilla

El Titanic atracará en el Pabellón de la Navegación de Sevilla desde el 19 de octubre hasta el 7 de abril de 2013

El año en el que se cumple el centenario del hundimiento del Titanic en las gélidas aguas del Atlántico norte, después de dar con un iceberg, el transatlántico llega a la ciudad hispalense en una muestra que ha recorrido gran parte del continente europeo. En la exposición podrás disfrutar de un inolvidable viaje hacía el pasado, en el que podrás ver la lista completa de pasajeros, un trozo de más de dos kilos de peso del carbón del barco o las dos cartas originales escritas por su oficial, William Murdoch, a bordo del Titanic.

Titanic The Exhibition” se ha convertido en la muestra itinerante más visitada del mundo. Está compuesta por casi 200 piezas originales entre documentos y objetos del barco, presenta recreaciones fehacientes a tamaño real de algunos espacios y camarotes, algo que te sumergirá en el fantástico mundo de 1912.

A todos nuestros seguidores en Twitter @PNavegacion y en Facebook os animamos a compartir vuestra experiencia durante y después de la visita con el hastag #TitanicSevilla (la monitorizamos con Pirendo)

El Pabellón de la Navegación de Sevilla albergará esta exposición única en el mundo, que podrás visitar entre el 19 de octubre y el 7 de abril de 2013. Ven y descubre los entresijos del barco que conmocionó al mundo.


Tras el vídeo compartimos información útil,

En la exposición podrás disfrutar La exposición podrá visitarse en un horario amplio, de lunes a domingo desde las 10:00 hasta las 20:00, hora en la que se cerrará la taquilla. Información de horarios de festivos y otras exposiciones del Pabellón de la Navegación aquí.

Tarifas

EXPOSICIÓN PERMANENTE
Entrada individual 4,90 €
Entrada reducida (Mayores de 65, menores de14, familias numerosas, estudiantes y grupos concertados de más de 15 personas) 3,50 €
Menores de 5 años con acompañamiento de adultos
(grupos escolares excluidos)
GRATIS
TITANIC THE EXHIBITION
Entrada individual 10,00 €
Entrada reducida (Mayores de 65, menores de 14, familias numerosas, estudiantes, personas en situación de desempleo) 8,00 €
Entrada grupos (A partir de 15 personas) 6,00 €
Menores de 7 años con audioguía 3,00 €
Menores de 7 años sin audioguía GRATIS
ENTRADA COMBINADA: Exposición permanente + temporal TITANIC
Combinada individual 12,50 €
Combinada bonificada 10,00 €
Combinada grupos 8,00 €

Más información aquí.

Descubriendo la exposición permanente III – Juan Pérez

ImagenJuan Pérez, el grumete; Juan Pérez, el condenado; Juan Pérez, el verdugo; Juan Pérez, la víctima. Hoy 30 de agosto, nuestra exposición permanente vuelve a darnos una lección sobre cómo han evolucionado algunos conceptos y cambiado a lo largo de la historia, en este caso, el de administración de justicia. De hecho, tal día como hoy en 1571, el marinero Juan Pérez recibió en su cuerpo una lección ejemplar, un castigo que no olvidaría para el resto de su vida. Fué sometido a la tortura de la “garrucha” o el trato de cuerda, que era una de las condenas con las que se trataban a los infractores de la justicia a bordo de los barcos. Era un castigo ejemplar para aquellos cuya conducta dejaba de serlo.

Juan Pérez fué acusado de clavar un cuchillo en la espalda a uno de sus compañeros. Los motivos que lo conducen a hacerlo quizás puedan parecernos bastante inconsistentes, pero a bordo de un barco y en una larga travesía, todo parece magnificarse. El hecho en sí es el robo de un trozo de pan, un fragmento de un bien muy preciado y muy escaso en los barcos que completaban las rutas atlánticas, donde el almacenamiento de víveres a veces se veía disminuido para conseguir más capacidad de carga de mercancías.

La administración de justicia a bordo de la nave correspondía al general de la flota, que tenía que ocuparse de que la buena convivencia imperase en todo momento en su barco, ya que una gresca o un motín podían acarrear funestas consecuencias para el éxito de la empresa. Por eso mismo, los castigos eran tan ejemplares, por eso los juicios eran tan sumarios y, normalmente, con graves consecuencias para el acusado.

Cuando vengas al Pabellón de la Navegación y te encuentres este cuchillo ensangrentado, presta mucha atención, ya que podrás asistir como un marinero más a la condena que sufrió este arrepentido marinero. Además, tendrás que ayudar a izar su cuerpo al palo mayor… ¿te atreverás?

Descubriendo la exposición permanente II – Francisco Manuel

Continuamos, con esta entrada, descubriendo la exposición permanente del Pabellón de la Navegación, y hoy nos fijamos en una efemérides que, si bien puede parecer el argumento de una superproducción norteamericana de dibujos animados, es tan real como la historia. Así lo atestigua un documento conservado en el Archivo de Indias que hoy cumple 419 años y que es la declaración de unos testigos sobre la solicitud de un tal Francisco Manuel para presentarse al examen de Piloto. Este examen es el que permitiría a aquel que lo aprobase, llevar el control efectivo de las naves que completaban la Carrera de Indias, lo que requería una formación amplia y reservada a las élites. Por eso, estos testigos tenían que acreditar el origen noble de la persona que iba a ser examinado, o al menos, la buena condición de su estirpe. En el caso de Francisco Manuel, esto iba a ser un tanto complicado, ya que era huérfano y no se le conocía pariente alguno, por lo que cabe preguntarse ¿cómo consigue llegar a presentar esta solicitud a la Casa de Contratación?

Francisco Manuel, más conocido en la sala 1 del Pabellón de la Navegación como ”el huérfano del Arenal”, era uno de tantos niños pobres y abandonados que vivían por el barrio del Arenal de Sevilla, prestando atención al trasiego de las naves que partían o llegaban a la ciudad que en el s. XVI capitalizaba el comercio con el Nuevo Mundo. Siendo muy pequeño, tuvo la suerte de cruzarse con Andrés de Paz, uno de los armadores más ricos y poderosos de Sevilla, que se fija en él y se lo lleva en uno de sus barcos apadrinándole y formándolo para que llegase a ser un “hombre de bien”.

La fortuna parece fijarse en Francisco y transformó su vida, que estaba destinada a sobrevivir mediante el pillaje y la delincuencia. ¿Quieres saber si consiguió su propósito? No dudes en venir a buscar estas huellas en la exposición permanente del Pabellón de la Navegación; ellas te conducirán al final de esta historia.

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Descubriendo la exposición permanente – Francisco Escudero

La exposición permanente del Pabellón de la Navegación está llena de verdad, de Historia y de historias de personas cuyos testimonios revelan lo que significaba embarcarse rumbo a América en unos tiempos en los que navegar no dejaba de ser una extraordinaria aventura. Estas historias han sido extraídas de numerosas fuentes, entre las que destaca el Archivo General de Indias, una institución clave para comprender la Historia Americana de Sevilla y de España.

Hoy escribimos sobre este tema, porque uno de los documentos que ilustran la historia de uno de estos personajes cumple 217 años. Tal día como hoy, el 16 de julio de 1795, el ciego Francisco Escudero presentó a las autoridades una petición de licencia para viajar a México. En aquella época, para poder embarcarse era necesario alegar el motivo que tenía el viaje, ya que existía un riguroso control para que todas las personas que llegasen a América fueran “personas de bien” y no fueran a ejercer la delincuencia u otras actividades poco honorables. Estos controles eran aún más exhaustivos si, como en el caso de Francisco, sobrevivías gracias a las limosnas y a la caridad. Francisco alegó en ese documento de solicitud, que tenía un hermano comerciante en la ciudad de México “el cual hallándose en edad avanzada le ha escrito tiene dispuesto el dejarle por único y universal heredero de sus bienes, y le manda a él expediente que pase a aquella ciudad y viva en su compañía para que se entere de las cosas de su casa”.

La historia de Francisco es la historia de un personaje anónimo que, de no ser por ese documento que hoy cumple 217 años, hubiera pasado desapercibida. Además, es curioso que la exposición permanente del Pabellón de la Navegación comience con una historia de este tipo, ya que Francisco no es un famoso navegante, no es un marino ilustre, ni siquiera perteneció a una tripulación indiana. Pero en cambio, ilustra unos valores que son fundamentales para entender la Historia de la Navegación Atlántica y el sueño del Nuevo Mundo, como son los valores de la ilusión y la esperanza por emprender un futuro más prometedor en una tierra de oportunidades.

Para saber si Francisco consiguió su propósito o si era verdad lo que alegaba tendréis que venir a descubrirlo a nuestra exposición permanente, llena de historias que seguro que os sorprenden.

Entrevistamos a Pablo Emilio Pérez Mallaína en el Pabellón

Inauguramos nuestra categoría de Entrevistas del blog con un perfil excepcional, Pablo Emilio Pérez Mallaína catedrático de la Universidad de Sevilla, especialista en Historia de la navegación y de América, asesor para el diseño de los contenidos, ha navegado en los fondos del Archivo General de Indias para rescatar las historias que se cuentan en primera persona en la exposición permanente del Pabellón de la Navegación.


¿Cómo definiría o explicaría de forma breve su intervención en el Pabellón de la Navegación?
-He sido esta vez, como también fui en la EXPO‘92, el asesor histórico del Pabellón. Se podría decir que mi misión ha consistido en proporcionar los hilos conductores de la exposición y las historias concretas que debían tratarse. Para expresarlo sencillamente: mi misión fue elegir lo que se tenía que contar, para que luego los diseñadores decidieran como debí a contarse y mostrarse al público.
Sevilla fue puerto y puerta de Indias y  centro de gestión de su comercio durante más de cien años. Gracias a ello la ciudad conserva un legado patrimonial, histórico, científico, religioso y sentimental. ¿Cree que se pone en valor? ¿Qué se podría hacer para ello?
-Lograr que los habitantes de una ciudad se interesen por su patrimonio  y por su historia es una tarea lenta y una responsabilidad de educadores y políticos. Algo que es especialmente difícil en una época en la que las humanidades no están de moda y donde las tecnologías son las reinas. Pero también el ciudadano de a pie tiene su parte de culpa. A casi todo el mundo le gusta alardear de los monumentos y la belleza del lugar en que vive, pero pocos hacen el esfuerzo de conocerlos y conservarlos. Los sevillanos, y yo lo soy, muchas veces pecamos de contentarnos con recrearnos en la Semana Santa y divertirnos en la Feria y el Rocío y con ello consideramos que nuestra aportación a la cultura de la ciudad ya está cumplida.
¿Qué supone el Archivo de Indias para el Pabellón de la Navegación?
-Mi intervención principal como asesor histórico del Pabellón ha consistido en poner la  experiencia de 35 años como investigador  en el Archivo General de Indias al servicio del Pabellón. En los documentos del archivo se pueden encontrar historias de las miles de personas que cruzaron los océanos; unas heroicas, otras dramáticas, y, por que no decirlo, algunas cómicas. Contar estas historias de un modo claro,  pero sin que pierdan  fuerza dramática e ilustrarlas con imágenes de la época ha sido uno de mis principales cometidos.
¿Qué cuentan las historias reales, extraídas del Archivo de Indias que están en el Pabellón?
-Nos hablan de que era lo que impulsaba a la gente a realizar unos viajes tan peligrosos. Algunos eran ciegos que pedían limosna  y querían ir a las Indias donde abundaba la plata y la gente era más rumbosa.  Otras nos hablan de niños  huérfanos que no tenían más remedio que dedicarse a ser marineros para salir de la pobreza y el desamparo. También se cuenta la dureza del viaje, donde las tensiones hacían saltar chispas  (¡y cuchilladas!)  entre viejos camaradas.  También, cómo no,   relataremos los feroces ataques de corsarios o los terribles naufragios. Pero no todo va  a ser contar malos momentos. También había lugar en las travesías para escuchar canciones, leer libros, pescar o simplemente contemplar una noche clara y tranquila en medio del océano…todas esas historias serán relatadas por sus protagonistas  a través de los testimonios que dejaron en los documentos del Archivo de Indias.

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La torre de la Historia

ImageCuando tomamos la decisión de renovar los contenidos expositivos de la Torre Mirador (Torre Schindler), estuvimos debatiendo durante un tiempo cuáles eran los más apropiados para este especial espacio. En un principio, nos pareció que una temática complementaria a la navegación sería lo más oportuno, y en el equipo de trabajo se perfilaron ideas como la de hacer una exposición que recopilara cantidades, números y magnitudes para cuantificar la historia de la navegación. Era un contrapunto a la crónica, fundamentalmente humana y técnica, que se ofrece en la exposición permanente del Pabellón. También se consideró la oportunidad de recopilar embarcaciones históricas, o incluso de exponer el proceso de construcción de un barco, pero todas estas ideas se desecharon finalmente, ya que tras hacer un profundo análisis diagnóstico del contexto y del público, no tuvimos más remedio que rendirnos ante la obviedad.

La Torre del Pabellón de la Navegación es el mirador panorámico más privilegiado de Sevilla. El hecho de encontrarse a buena distancia del casco histórico y a una altura considerable lo convierte en un observatorio capaz de identificar las raíces históricas de nuestra ciudad, su desarrollo y su evolución a lo largo del tiempo. Esta fue la razón que finalmente nos llevó a considerar que la Torre Mirador ofrecía una oportunidad extraordinaria para convertir a nuestros visitantes en auténticos “arqueólogos del paisaje”, en espías urbanos capaces de rastrear las huellas e indicios heredados del pasado.

“Una vuelta a la Historia de Sevilla” es el título de la exposición resultante. El tratamiento colorista y sencillo de todos los paneles que la componen la hacen especialmente accesible a todos nuestros visitantes, con especial atención a los escolares y a los turistas, que encontrarán un sumario de los principales periodos de la historia de Sevilla. También los sevillanos y sevillanas encontrarán en la torre un buen espacio para reconocerse en la historia de su ciudad.

Desde el pasado 18 de mayo es visitable esta nueva exposición, en la que esperemos que seáis muchos los que vengáis a mirar la ciudad desde el cristal de la historia.