Unas páginas del pasado.

Portada 776x1024Sumergido hace unos días en la biblioteca del Pabellón, en busca de documentación para próximos proyectos, llegó a mis manos un ejemplar de una de las muchas publicaciones que tenemos de EXPO’92, llamado “Proyectos y obras Diciembre 1989.”

La nostalgia pudo así que empecé a curiosear este libro casi olvidado. En aquella fecha -1989- aún quedaba dos años y medio para la apertura de la EXPO por lo que empecé a hojear sus páginas para comprobar, a través de sus fotografías, y con una perspectiva histórica de 25 años, en qué se había convertido aquel proyecto tan ambicioso y tan transcendental para Sevilla.

Cuando llegue al punto que trataba sobre el Pabellón de la Navegación me sorprendió gratamente como, desde su concepción, se contempló la posibilidad de realizar reformas, como la que se ejecutó en 2012, para adaptar esta instalación a nuevos usos expositivos distintos a los previstos para la EXPO’92.

Dejo a continuación copia lo descrito en estas páginas y las láminas que aparecen en  esta publicación, que reflejan la maqueta del Pabellón de la Navegación aún en fase de proyecto. Pronto este libro y otros estarán accesibles en la biblioteca del Pabellón.

Pabellón de la Navegación

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El Puerto de la EXPO permitirá unir la ciudad y la exposición por vía fluvial.

El Pabellón de la Navegación, de cuyo proyecto es autor, el Arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra, estará dedicado a las exposiciones geográficas, a las expediciones científicas y a los descubrimientos y avances en la técnica naval. Es un edificio de 10.000 m2 cuya fachada principal se asoma al río, situado en el sector sur del Recinto, al borde del Guadalquivir y junto al puerto fluvial de la Exposición.

Pero no simplemente los aspectos formales ayudan a las analogías con el mundo de la navegación; también los materiales concurren a ello: grandes vigas curvadas de madera que salvan una luz de 40 m junto a correas curvas del mismo material conformarán la cubierta del pabellón. Este pabellón ha sido concebido con la flexibilidad suficiente para que, efectivamente, sea posible un acondicionamiento posterior, con programas y sistemas de exposiciones bien distintos a los que dispondrá en el transcurso de la Exposición.

En su interior el pabellón se desdobla longitudinalmente en dos piezas paralelas de distinta consideración y entidad figurativa, concertadas por una calle interior. La mayor de ellas se dedica a exposiciones y espectáculos, la otra a servicios y oficinas.

En su primera zona se sitúa un nivel intermedio que se extiende en los puentes de la superficie de la planta baja. Este forjado, como estructura horizontal, puede tener carácter provisional, y puede ser intervenido en el posterior acondicionamiento del edificio.

La interrupción del nivel intermedio en el extremo Norte proporciona un amplio espacio rectangular que contará con toda la altura del pabellón como gran sala de exposiciones.

En el extremo Sur de la pasarela se proyecta un edificio destinado a servicios del pabellón (restaurante, cafetería, tiendas, etc.) que queda unido al mismo por una cubierta sobre la margen de acceso. De ella podrán colgar diversos elementos expositivos, fragmentos de barcos, cascos, etc., completando así el contenido expositivo del pabellón.

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Maqueta del Pabellón de la Navegación. En primer lugar la torre del Pabellón

 

Zona de Administración

Zona de Administración

 

Fachada Norte

Fachada Norte

Detalle de la zona de administración

Detalle de la zona de administración

Detalle de pórticos de madera laminada,

Detalle de pórticos de madera laminada.

Detalle de pórticos.

Detalle de pórticos.

Vista desde el río.

Vista desde el río.

Detalle del balcón al río.

Detalle del balcón al río.

Rampa de acceso al Pabellón.

Rampa de acceso al Pabellón.

 

Las cadenas del Leviatán

El mundo no sería tal y como lo conocemos si no fuera por el hecho mismo de la navegación, en particular la navegación oceánica. En tiempos pasados fueron los barcos de vela y madera los grandes protagonistas porque contribuyeron al trazado del mapa completo de la tierra y al establecimiento de las rutas con los que se dio a conocer definitivamente cómo es nuestro planeta.

Cadenas del Leviatán

Reproducción de las grandes cadenas del Great Easter – Leviatán.

Pero fue a partir de mediados del siglo XIX cuando la propia navegación, gracias a los nuevos buques de hierro propulsados por máquinas de vapor, empezó a provocar el  cambio imparable de nuestro mundo, al posibilitar el mayor movimiento migratorio de la historia con el que dio comienzo la gran globalización, con todas sus ventajas e inconvenientes.

El barco de vapor se convirtió en uno de los hitos de la modernidad. De nada sirvió la batalla presentada por los últimos grandes veleros, los clippers* (del inglés to clip, moverse velozmente) que ofrecían toda su capacidad para el cargamento y el pasaje, mientras que los primero vapores tenían que reservar gran parte del espacio para el carbón y las turbinas.

En poco tiempo el avance de la tecnología permitió hacer buques verdaderamente capaces y veloces. En 1858 se terminó la construcción del mayor barco de su época: el Great Easter también llamado Leviatán por su enorme tamaño. En su casco, de 32.000 toneladas, hubiera cabido la carga de varias flotas de Indias del siglo XVI. Tales eran sus dimensiones que en el momento de su botadura se tuvo que frenar su entrada en el agua con grandes cadenas para que su entrada en el agua no fuera traumática para su propia estructura ni para los diques del astillero.

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Isambar Kingdom Brunel, ingeniero diseñador del Leviatán.

Su diseñador, el ingeniero inglés Isambar Kingdom Brunel, elegido en su día por los propios británicos como segundo personaje más importante de todos los tiempos, quiso preservar su imagen posando con las famosas cadenas del Leviatán de fondo, tal y como puede verse en la imagen.

La exposición del Pabellón dedica un espacio al período 1820-1914 en el que se trata de esta pugna entre la vela y el vapor. Es en esta sección donde, junto al vapor Mauretania, se muestra una representación de las grandes cadenas con las que posó el ingeniero Brunel. Son unos eslabones descomunales que simbolizan el poder del acero, que todavía no ha encontrado rival en la navegación de nuestros días, pese a los esfuerzos de la ciencia por encontrar materiales de mayor resistencia.

 * Nota: Los clippers, fueron unos corredores de fondo de los océanos. Constituyeron la cima de la navegación a vela. El más conocido es el Cutty Sark, que a pesar de los accidentes recientes, todavía se conserva en dique seco en Londres. En el Pabellón de la Navegación carecemos de momento de modelos a escala de los clippers, pero, conscientes de la importancia que tuvieron en su época, estamos trabajando para incorporarlos a la exposición, esperemos que en poco tiempo.